Asegura Vicario de Cerocahui que "El Chueco" vigila a pobladores

Esta mañana el padre Héctor Fernando Martínez, Vicario General de la Diosesis de la Tarahumara y Párroco de Sisoguichi, brindó una entrevista a medios de comunicación relativa al panorama de "inseguridad" que viven en Cerocahui.
Por: Redacción 15 Febrero 2023 10:20
El párroco, quien se dio cita en el Congreso del Estado junto con la diputada Rocío Sarmiento Rufino, presidenta de la Comisión de Pueblos y Comunidades Indígenas, se manifestó en trono al panorama que vive la región de Urique luego de que la semana pasada circularon versiones sobre la localización de José Noriel Portillo "El Chueco" en el poblado tras meses de permanecer prófugo por el asesinato de dos padres jesuitas y un guía de turistas.
Martínez, quien a su vez ha buscado coordinar un diálogo estratégico de seguridad conjunta con el Estado y la Federación, manifestó que "es cierto" que Portillo se encuentra en Cerocahui, además afirmó que "la población vive aterrada" toda vez que la zona permanece constantemente vigilada.
Los pobladores tienen miedo de entablar diálogos con agentes de seguridad así como de ser visitados en sus domicilios o de ser objeto de interés debido a "las represalías" que podría tomar el líder del narcotráfico contra ellos o sus familias.
Expresó que los residentes son constantemente vigilados y lamentó que la fuerza del Estado así como de la Federación "no han sido suficientes".
"Efectivamente se le ha visto (...) El estado ha intentado hacer su papel pero no es suficiente. Mientras no se den resultados, no solamnete en la captura de esta persona sino en todal atención de la población, pues la gente sigue sintiendose insegura", lamentó.
"Temen mucho las represalías por hablar con fuerzas de seguridad, si derrepente los visitan en sus casas... ls gente se siente muy insegura", explicó.
"La gente tiene presíón, los empresarios (microempresarios) tienen temor, los turistas (...) Sino se dan resultados pues evidentemente la gente sigue sintiendo la presión, se sienten aterrorizados", sentenció.
Reiteró que actualmente quienes acuden e intentan establecer una investigacióm fracasan toda vez que "pocos" tienen deseo de dar declaraciones:
"Llendo al lugar y hablando con la gente, pocos son los que se atreven a hablar".
"Es una olla de presión", aseveró.
Y deploró que la situación cambio tras los asesinatos, hecho que habría perjudicado y afectado a la base social de la comunidad:
"Hay un antes y un después que se derivó de esta situación (...) se ha perdido la "base social".